domingo, 22 de julio de 2018

El derecho y fuente de la felicidad


El derecho y fuente de la felicidad

Basado en el libro “El arte de la felicidad”



BY:FIDEE
#felicidad #SerFeliz


Decía el Dalai Lama según Howard C. Cutler en su libro “El arte de la felicidad” CREO QUE EL PROPÓSITO fundamental de nuestra vida es buscar la felicidad. Tanto si se tienen creencias religiosas como si no,….. todos buscamos algo mejor en la vida. Así pues, creo que el movimiento primordial de nuestra vida nos encamina en pos de la felicidad.»

Cuantas veces le ha preguntado a una persona ¿Es usted feliz?  Y le han respondido Sí. Ahora pregunto ¿es la felicidad un objetivo razonable para las personas?, ¿Es realmente posible alcanzarla? Y pienso que sí se puede alcanzar la felicidad mediante la preparación (Incluye intelecto y sentimiento, corazón y cerebro) de la mente. La felicidad es un objetivo alcanzable.

Cuando las personas practican una disciplina interna se puede experimentar una transformación de la actitud de frente a la perspectiva y el enfoque de la vida.

Empiece por identificar los factores que lo conducen a la felicidad y los que lo conducen al sufrimiento. Una vez identificados, es necesario que elimine gradualmente los factores que llevan al sufrimiento mediante el cultivo de los que llevan a la felicidad. Ése es el camino.

Según Howard C. Cutler la felicidad personal se manifestaba en el Dalai Lama como una sencilla voluntad de abrirse a los demás, de crear un clima de afinidad y buena voluntad, incluso en los encuentros de breve duración.

Las personas felices, son generalmente más sociables, flexibles y creativas, más capaces de tolerar las frustraciones cotidianas y, lo que es más importante, son más cariñosas y compasivas que las personas desdichadas. Las personas felices tienen una voluntad de acercamiento y ayuda con respecto a los demás. Han logrado, inducir un estado de ánimo alegre en otra persona.

Empiece, con la premisa básica de que el propósito de su vida consiste en buscar la felicidad. Es su visión como un objetivo real, en cuya consecución puede dar pasos positivos. Al empezar a identificar los factores que conducen a una vida más feliz, aprende que la búsqueda de la felicidad produce beneficios, no sólo para usted, sino también para su familia y para la sociedad.

¿Pero cual es la fuente de su felicidad? Es ese lugar dentro de usted donde brota una corriente que conduce a la felicidad.

Howard C. Cutler nos presenta dos ejemplos.

El primero de una amiga que tuvo un inesperado golpe de suerte, donde entró en posesión de un patrimonio que le permitió retirarse a la edad de treinta y dos años. Le pregunto después de un tiempo como se encontraba y ella respondió, es magnífico poder viajar y hacer todas las cosas que siempre se han deseado. Sin embargo, aunque parezca extraño, después del entusiasmo por haber ganado tanto dinero, todo volvió más o menos a la normalidad y a pesar de poseer muchas más cosas, no creo que sea mucho más feliz que antes.

Y aproximadamente por la misma época en que su amiga obtenía sus inesperados beneficios, otro amigo suyo de la misma edad descubrió que era seropositivo. Habló con él acerca de cómo había afrontado su nueva situación. Naturalmente, al principio estaba desolado y tardó casi un año en aceptar el hecho de que tenía un virus. Pero las cosas cambiaron en el último año. Tenía la impresión de que cada día recibía mucho más que antes y se sentía más feliz que nunca. Había aprendido a apreciar las cosas cotidianas y se sentía agradecido por el hecho de que, hasta el momento, no había desarrollado ningún síntoma grave y podía disfrutar realmente de las cosas que tenía. Y aunque, desde luego, preferiría no ser seropositivo, tenía que admitir que eso había transformado su vida en algunos aspectos... y favorablemente. Por primera vez en su vida había empezado a explorar la espiritualidad y eso hacía que se sintiera muy animado, ansiando ver qué traerá el nuevo día.

Estos dos ejemplos ilustran un asunto esencial: que la felicidad está determinada más por el estado mental que por los acontecimientos externos.

El éxito puede dar como resultado una sensación temporal de regocijo, o la tragedia puede arrojarlo a un período de depresión, pero el ánimo tiende a recuperarse y los psicólogos llaman este proceso «adaptación».

De tal manera que la felicidad cotidiana está determinada en buena medida por su perspectiva. De hecho, que se sienta feliz o desdichado en un momento determinado tiene que ver sobre todo con la forma de percibir su situación, con lo satisfecho que se sienta con lo que tiene actualmente.

Pero ¿Qué define su percepción y nivel de satisfacción? Pues déjeme decirle que esas sensaciones están influidas por su tendencia a comparar. Al comparar su situación actual con su pasado y descubrir que esta mejor, lo hace sentir feliz. Mira a su alrededor y se compara con los demás. Por mucho que gane, tiende a sentirse insatisfechos si el vecino está ganando más. Vemos, que el sentimiento de satisfacción depende a menudo de comparaciones.

La comparación constante con quienes son más listos, más atractivos y obtienen más triunfos tiende a alimentar la envidia, la frustración y la infelicidad. Pero también puede utilizar esta actitud de una forma positiva; es posible intensificar su sensación de satisfacción vital comparándose con aquellos que son menos afortunados y apreciando lo que posee. Usted puede aumentar o disminuir su sensación de satisfacción cambiando su perspectiva, ya que influye en el papel de la actitud mental.

Aunque es posible alcanzar la felicidad, no es algo simple. Existen muchos niveles, por ejemplo, en el budismo, se hace referencia a los cuatro factores de la realización o felicidad: riqueza, satisfacción mundana, espiritualidad e iluminación. Juntos, abarcan la totalidad de las expectativas de felicidad de la persona.

Lo más importante es que si utiliza de forma positiva sus circunstancias favorables, como la riqueza o la buena salud, éstas, pueden transformarse en factores que contribuyan a alcanzar una vida más feliz. Pero sin la actitud mental correcta, esas cosas tienen muy poco impacto sobre sus sentimientos a largo plazo.

Así pues, dejando aparte la perspectiva de la práctica espiritual, incluso en los términos mundanos del disfrute de la existencia, cuanto mayor sea el nivel de calma de su mente, tanto mayor será su capacidad para disfrutar de una vida feliz.

La paz mental o el estado de serenidad de la mente tiene sus raíces en el afecto y la compasión supone un elevado nivel de sensibilidad y sentimiento.

Cuando se carece de la disciplina interna que produce la serenidad mental no importan las posesiones o condiciones externas, ya que estas nunca proporcionarán a la persona la sensación de alegría y felicidad que busca. Por otro lado, si se posee esta cualidad interna la serenidad mental y estabilidad interior, es posible tener una vida gozosa, aunque falten las posesiones materiales que uno consideraría normalmente necesarias para alcanzar la felicidad.
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