jueves, 18 de mayo de 2017

Envejecer un proceso natural





Envejecer un proceso natural
Lina Toro



Resulta difícil definir este sentimiento, o incluso este hecho personal, con criterios objetivos. "Los años no pasan en balde", "Me canso más", "He notado que he perdido memoria", oímos con frecuencia por una parte. "No tengo tantas ilusiones", "Parece que todo se ha terminado", "Me siento vacío", escuchamos por otra; las primeras expresiones hacen más referencia al proceso de envejecimiento físico, las segundas a vivencias relacionadas con lo personal y lo psico-social. Los procesos biológicos y las concepciones sociales sobre la vejez van tomando cuerpo, aunque con notables diferencias individuales: las pequeñas discapacidades físicas, la jubilación, la menopausia, la emancipación de los hijos, la pérdida de presencia e influencia social, etc., son diferentes fenómenos de estos procesos. Perder alguna cosa parece que está en la base del inicio de la vejez. Podríamos argumentar que también, en otras etapas de la vida se pierden cosas; sin embargo los finales, las pérdidas en la vejez, pueden ser vividas,y a veces lo son, como algo que no va a poder recuperarse más, compensarse o suplirse.

De la capacidad de compensar, suplir, conservar o rememorar, ya sea en el plano real o en el plano psíquico, lo que hemos sido, van a depender en parte las vivencias de esta etapa; de cómo afrontamos las pérdidas y también de sí sabemos afrontar el futuro y seguir creciendo como personas.

¿Es posible seguir creciendo y desarrollándonos cuando uno es Mayor?, ¿No puede ser esto más que una falsa ilusión o peor, una terrible ironía? Todos conocemos a personas que lo llevan mejor y otras peor. Incluso hay personas que teniendo una edad avanzada dicen sentirse perfectamente bien; suelen explicarlo haciendo referencia al espíritu joven. Viejos jóvenes, envejecer con éxito, viejos sabios, vejez saludable, por una parte y vivencias catastróficas, negación de la vejez, envejecimiento patológico por otra.


A medida que pasan los años se vivencian cambios en el cuerpo, en la mente y en la relación con los otros. Saber asumirlos y sacar ventaja de ellos es favorable para transitar un proceso de envejecimiento saludable y activo y disfrutar de las todas las etapas de la vida.

Cada persona envejece como ha vivido, derribando así el mito de que “todos envejecemos de la misma manera” y que “vejez es sinónimo de enfermedad”; siempre se está a tiempo de cambiar hábitos pocos saludables.


Nueve formas para vivir más

No comer excesivamente


Para llegar a los 100 años, dejar un poco de comida en el plato cada día o servirnos menos. Los japoneses son los más longevos del planeta, porque según un experto en el tema, comen hasta que se sienten al 80% satisfecho. Para poder saber en qué momento el estómago está un poco más de ¾ “completo”, es preciso comer despacio. Ingerir menos alimentos ayuda a envejecer lentamente, porque las calorías hacen que aumente la producción de T3 la hormona tiroidea que ralentiza el metabolismo.

Tener más relaciones sexuales

Dos o tres veces a la semana es la cantidad aconsejada para poder disfrutar de más años. Es que el buen sexo permite mantenerte ocupado, liberar hormonas positivas, quemar una gran cantidad de calorías (se compara con una sesión de caminata de media hora), baja la presión arterial, refuerza el sistema inmune, mejora el sueño, reduce el sobre peso y protege el corazón.


Apagar el televisor y el  ordenador

Pasar demasiado tiempo frente a las pantallas no es bueno para la salud. Aquellos que miran 4 horas de TV por día tienen un 50% más de probabilidades de morir por problemas relacionados al sedentarismo que las que sólo lo hacen 2 horas o menos. Es que recortar la exposición a esta caja también permite dormir mejor y de manera más placentera. Se recomienda no mirar televisión antes de ir a la cama, optar por un libro. En cuanto al ordenador, el medio de trabajo de millones de personas, no siempre se puede evitar, por lo que es buena idea hacer pausas en medio de la jornada, salir a tomar aire, estirar las piernas, etc.

No exponerse al sol

Evitar los dañinos rayos UV en lo máximo posible, para no padecer problemas como irritación, quemaduras y hasta cáncer de piel. También nos mantendremos  joven porque no se forman arrugas, manchas, ni pecas. Cuando salgamos en verano a la calle, debemos colocarnos  un factor de protección de por lo menos 30 y no sólo en el rostro, sino también en el pecho, el cuello, los hombros, los brazos y las manos.


Tener más vida social

Los estudios han demostrado que las personas que están siempre rodeados de amigos y familiares tienen menor riesgo de padecer problemas al corazón. La soledad causa depresión, estrés, colesterol alto, ansiedad, miedos, etc. Sobre todo en el caso de ancianos, que se sienten sin ganas de vivir cuando los hijos, nietos o sobrinos no los visitan lo suficiente.

Beber con moderación

La “dosis” adecuada para los hombres es de dos vasos o copas por día y en las mujeres sólo una. De lo contrario, no sólo puede derivar en alcoholismo, sino también en enfermedades al páncreas o hígado y problemas en la salud en general. Los médicos aconsejan beber una copa de vino tinto por día para evitar ataques al corazón o diabetes.


Comer frutas y verduras

La comida chatarra nos ha dejado muy alejados de estos dos alimentos tan importantes para nuestro desarrollo y bienestar. Antes de escoger un snack salado, prefiere comer una manzana, en lugar de papas fritas, optar por una ensalada de tomates y lechuga. Es que las frutas y las verduras ayudan a reducir enfermedades cardíacas, cánceres, sobrepeso, colesterol, etc. A su vez, sirven para desintoxicar el cuerpo y mejorar la circulación.

Hacer ejercicio

Todos los días hay que salir a caminar o si no se “tiene tiempo” al menos optar por subir por las escaleras en lugar de utilizar el elevador. Hay una gran correlación entre la actividad física y la longevidad. Practicar un deporte aumenta hasta 4 años de vida y a la vez tiene muy buenos efectos en el corazón, los pulmones, la mente y el humor. Por lo menos 30 minutos diarios.


No fumar

Este es uno de los peores hábitos que tiene la sociedad actual. Las mujeres que dejan el cigarrillo a los 35 años suman entre 6 y 8 a su vida. Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar. Nadie dice que sea sencillo, pero vale la pena intentarlo. Los beneficios se empiezan a notar desde el primer día y van en aumento con el correr de las semanas y los meses.

Envejecer es un privilegio, un arte, un regalo. Sumar canas, arrancar hojas en el calendario y cumplir años debería ser siempre un motivo de alegría. De alegría por la vida y por lo que estar aquí supone.


Cumplir años debería ser un motivo de alegría. Cada día significan 1440 minutos de nuevas opciones, de maravillosos pensamientos, de cientos de matices en nuestros sentimientos. Cada segundo nos hace más capaces de experimentar y de aprovechar todas las opciones que nos brinda nuestro alrededor.

Cada año es una medalla, una oportunidad para atesorar recuerdos, para hacer nuestros los instantes, para soplar las velas con fuerza y orgullo. Desear seguir cumpliendo sueños, segundos, minutos, horas, días, meses y años… Y, sobre todo, poder celebrarlo con la vida y la gente que nos rodea. Que nos veamos  y nos sintamos plenos, arrugados y felices.


"No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar". "Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito:


- Se necesita reír y encontrar humor en cada día.

- Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere... ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!


- Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer...” "Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años..." "Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años..." "Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad." "La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad." "Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer." "Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos".


“Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.”

-Georg Christoph Lichtenberg

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